Estoy seguro de que tus dificultades son en gran parte culpa tuya. No te excuses ni te disculpes.

Cuando nos lamentamos de la mala suerte, conseguimos consuelo, pero resultados se logran con esfuerzo, dedicación y perseverancia. Si por las noches nos echamos a llorar, el amanecer no será fácil y seguiremos por un sendero equivocado. El día que tomemos la decisión de ser dueños de la existencia, convencidos de saber adónde vamos, decididos a luchar con pasión sin apoyarnos en los demás, recién habremos adquirido la entereza para triunfar. ¿Cómo podemos dar el primer paso si no sabemos adónde ir?

Nuestras capacidades son inmensas, pero hay que descubrirlas, mejorarlas, utilizarlas, y si bien no podemos hacerlo de la noche a la mañana, avanzaremos si tenemos convicción porque la vida es una carrera de resistencia, no de velocidad, en la que quien cree puede y falla el que duda, pues si no tenemos confianza o la perdemos, es imposible triunfar. Confianza es el ánimo para obrar, actitud imprescindible para salir airosos. Llegar no es una ganga.

El éxito se alcanza pasando por tantos momentos desesperados, que si lo entendieran aquellos con algún fracaso a cuestas sin creer ser los únicos, lo intentarían de nuevo. Corazón, mente y energía son los carburantes.

Nelson Mandela, el gran luchador sudafricano, dijo: “El secreto para tener éxito es saber aceptar lo imposible, conducirse sin lo indispensable y soportar lo intolerable”.